Dos meses después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el centro-norte de Venezuela con 39 segundos de diferencia el 24 de junio, el balance oficial registra 6.509 personas fallecidas, 6.462 rescatadas con vida y 226.696 atenciones hospitalarias.
La emergencia ya no se mide solo por los rescates o por el restablecimiento inmediato de los servicios: se mide por la capacidad de retirar más de dos millones de toneladas estimadas de escombros, certificar decenas de miles de viviendas, sacar a las familias de los campamentos y sostener hospitales, escuelas, carreteras y redes eléctricas en un territorio donde las réplicas continúan.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez presentó el 24 de agosto el primer balance de dos meses concentrado en reconstrucción.
El Plan Despeje Digno y Seguro había retirado al cierre de su alocución unas 580.000 toneladas; el boletín técnico actualizado elevó luego el acumulado a 600.790,70 toneladas, equivalentes al 28,61% del trabajo previsto.
En vivienda, el Ejecutivo reportó 335 unidades nuevas entregadas, para 1.172 personas, y 1.001 inmuebles rehabilitados, que beneficiaron a otras 3.503. Son avances verificables, pero todavía pequeños frente a las 60.785 viviendas inspeccionadas y las 11.001 clasificadas en alto riesgo.
El balance permite ver mejor lo que cambió desde las primeras horas y también lo que sigue sin cerrar.
La respuesta de emergencia consiguió movilizar al Estado, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Protección Civil, gobiernos locales, comunas, voluntarios y brigadas extranjeras; la fase de reconstrucción, en cambio, exige plazos, financiamiento, normas técnicas y una contabilidad pública estable.
Dos meses después, Venezuela dispone de más datos, pero aún no de un cuadro consolidado que conecte cada vivienda dañada, cada persona desplazada, cada obra y cada bolívar o dólar comprometido.
La progresión del saldo muestra por qué los primeros partes no podían ser leídos como cifras definitivas. A las 24 horas se informaban 188 fallecidos y 1.520 heridos; a las 48 horas, 589 muertos y 2.980 heridos; al quinto día, 1.450 fallecidos; al sexto, 1.719; a los diez días, 2.645; y a las dos semanas, 3.889. El corte del 25 de agosto eleva el total a 6.509, 71 más que el parte de una semana antes.
El número de rescates con vida quedó estabilizado en 6.462 desde comienzos de julio. La cifra de heridos, en cambio, permanece en 16.740 en los balances públicos desde la segunda semana, mientras que las atenciones hospitalarias crecieron de 25.016 el 6 de julio a 41.069 el 20 de julio, 86.358 el 17 de agosto y 226.696 en el último boletín.
Es importante no confundir ambas métricas: “heridos” cuenta personas lesionadas por el desastre; “atenciones” puede acumular consultas, controles, derivaciones, prestaciones repetidas y asistencia sanitaria en campamentos.
El Gobierno no publicó una nota metodológica que explique el salto de 86.358 a 226.696 en ocho días.
El mayor vacío continúa siendo el de las personas desaparecidas. Los partes nacionales más recientes no ofrecen una cifra oficial consolidada.
Registros vecinales de La Guaira, plataformas ciudadanas y estimaciones humanitarias han producido números muy diferentes, que no son comparables porque mezclan personas sin contacto, denuncias no depuradas y casos localizados posteriormente.
Sin una base nominal conciliada entre VenApp, hospitales, morgues, campamentos y registros comunitarios, el saldo humano permanece abierto aun cuando la etapa masiva de rescate terminó.
La tierra tampoco volvió por completo a la calma. Funvisis informó 103 eventos sísmicos entre el 14 y el 20 de agosto, 55 de ellos en la región central, con magnitudes entre 1,3 y 4,0. El 18 de agosto un movimiento de magnitud 4,0, superficial y próximo a La Guaira, fue sentido también en Caracas; el 22 de agosto otro sismo de magnitud 3,4 tuvo su epicentro 11 kilómetros al oeste de La Guaira.
No se reportaron nuevas víctimas ni daños mayores, pero Funvisis advirtió que el reajuste de las fallas puede prolongar las réplicas durante varios meses y que los repuntes siguen siendo posibles.
El sistema de evaluación por colores ofrece hoy la radiografía más útil de la reconstrucción habitacional. De 60.785 viviendas inspeccionadas, 35.545 fueron declaradas habitables, 14.239 quedaron en condición restringida y 11.001 recibieron clasificación de alto riesgo.


