Cochabamba, — Desde las páginas de BOLIVIAPRENSA despedimos con profundo pesar a Freddy González, célebre integrante y alma del legendario grupo Khiswara, uno de los cantautores más queridos y reconocidos de Bolivia.
Su partida deja un vacío imposible de llenar, pero hereda un legado musical y humano que permanecerá vivo por siempre.
Quienes compartimos diariamente con él en nuestro rincón de siempre —el Escritorio, en la Plaza Principal 14 de Septiembre— sabíamos bien que estábamos ante un hombre sabio, noble y de talento inmenso.
Freddy acudía puntual a ese encuentro cotidiano entre colegas, donde las charlas transcurrían entre anécdotas, reflexiones y el eco de su música que parecía acompañarlo siempre, aunque no llevara instrumento en la mano.
Era un amigo sincero de todos los periodistas: cercano, humilde, sabio en palabras y generoso en el trato.
Con Khiswara, Freddy González marcó una época dorada de la música boliviana. Su voz, sus composiciones y su profundo arraigo a las raíces de nuestra tierra convirtieron al grupo en un referente insustituible. Supo entrelazar melodías que evocan montañas, valles, tradiciones y sentimientos del pueblo boliviano; canciones que viajaron de Cochabamba a cada rincón del país y más allá, ganándose el cariño de generaciones enteras.
Su obra es parte ya del patrimonio cultural de Bolivia: música que nos identifica, nos une y nos emociona por encima del tiempo.
Más allá de su fama artística, Freddy fue ante todo una gran persona. Quienes lo conocimos de cerca recordamos su sencillez, su sabiduría tranquila y esa calidez que lo hacía sentirse como de la familia.
No necesitaba escenarios para ser grande; en una conversación bajo los árboles de la Plaza 14 de Septiembre demostraba toda la grandeza de su espíritu.
Hoy, desde BOLIVIAPRENSA, le rendimos este sentido homenaje y expresamos nuestra más profunda y sentida condolencia a sus familiares, compañeros del grupo Khiswara, amigos y a todo el pueblo boliviano que lo admiró y lo quiso. Gracias por tu música, gracias por tu amistad, gracias por tu legado, Freddy.
Paz en tu tumba y que tu canto siga resonando en el viento de nuestra tierra boliviana. Que la Virgen de Urkupiña te reciba en su gloria. Descansa en paz, maestro. Fuente: BOLIVIAPRENSA.COM


