Durante los primeros 227 días del 2026, Bolivia enfrenta una alarmante ola de violencia, evidenciada en los registros oficiales presentados por la Fiscalía General del Estado. En este periodo, las fuerzas policiales y el Ministerio Público recibieron un total de 6.530 denuncias por delitos sexuales cometidos en contra de mujeres, niñas, niños y adolescentes en todo el territorio nacional. Esta cifra impactante representa un promedio desgarrador de 28,7 casos reportados cada día.
Al desglosar la naturaleza de estas agresiones, las autoridades revelan que la población infantil y adolescente continúa en una situación de extrema vulnerabilidad.
Las denuncias por violación sexual contra niñas, niños y adolescentes ascienden a 1.232 casos, a los que se suman:
1.813 registros de abusos sexuales referidos a toques de índole sexual sin consentimiento. 1.195 hechos tipificados como estupro.
Por su parte, la cifra de violaciones perpetradas contra mujeres adultas alcanza las 1.808 denuncias, reflejando la persistencia de esta problemática en todas las etapas de la vida.
El informe institucional completa el espectro de agresiones sexuales registrando:
200 denuncias por acoso sexual.
11 por corrupción de mayores.
6 por actos obscenos.
1 por actos sexuales abusivos.
Más allá del ámbito estrictamente sexual, los datos consolidados por la Fiscalía General del Estado confirman que la violencia intrafamiliar y doméstica se mantiene firmemente como el delito más denunciado en el país, acumulando hasta la fecha un alarmante total de 19.253 casos.
En paralelo a este panorama de agresiones físicas y psicológicas en el hogar, la entidad persecutora del delito contabiliza: 275 denuncias vinculadas a la sustracción de menores. 90 casos por violencia económica.
Este complejo marco de transgresiones afecta de manera sistemática y cotidiana el bienestar de las familias bolivianas.


