Bolivianos se aprestan a celebrar el "martes de challa"

La ch'alla del Martes, el cierre tradicional del Carnaval boliviano, responde a un ritual propio del mundo andino y cuyo fin principal radica en pedirle a la Pachamama o Madre Tierra, la concesión de bienes materiales y espirituales.

 

 

Los elementos de ofrenda a la Madre Tierra son, con matices, los mismos en todas las zonas de Bolivia, donde habitan 36 naciones originarias, 2 de ellas, quechuas y aymaras, mayoritarias en la población nacional de 10 millones concentradas en los Andes.

 

La ofrenda principal a la naturaleza es 'la mesa', mezcla incienso, copal, dulces, preparados con diferentes figuras para expresar pedidos de diversas intenciones, confites, hojas de coca, cigarrillos y hasta figuritas plateadas o doradas.

 

Asimismo alcohol, confites, mixtura, serpentina, pétalos de flores, hojas de coca, frutas, bebidas, vino, cerveza, chicha, singani y, últimamente, whisky, todo para agradar más a la Pachamama.

 

Los cohetillos y fuegos de artificio adquieren importancia en la ocasión, porque según la creencia, ahuyentan a los malos espíritus y convocan a los buenos, para que traigan bendiciones y buena suerte.

 

Antes de la ch'alla, los abuelos, hijos, hermanos, esposos, cuñados y en sí toda la familia decoran la casa, el lugar de trabajo, equipos, maquinarias, herramientas movilidades, diversos artefactos. Si es en el campo, además de la casa y la chacra, las herramientas, árboles y animales también deben ch'allarse, ordena la tradición.

 

Para adornar se utiliza: globos, serpentinas, flores o pétalos de flores, adornos especiales con papel estañado de color y también plástico.

 

A tiempo de poner la "mesa" en las brasas se reza una plegaria a la Pachamama. Al ch'allar se rocía con los elementos preparados preferentemente en las esquinas, si hay gradas de abajo hacia arriba. Los confites son lanzados hasta el techo.

 

Aquí también se dice una plegaria a la Pachamama o Madre Tierra, pidiéndole sus bendiciones para que durante el año haya felicidad en el hogar, buena salud y bienestar para la familia, prosperidad en el trabajo, si no lo tiene para que ayude a conseguirlo.

 

Unos comienzan muy temprano; otros, lo hacen al final de la mañana, en ambos casos con brindis continuados, para terminar al mediodía con una merienda.

 

La comida es muy variada de acuerdo con las costumbres de la región, pero casi siempre están las carnes de puertos, llama, cordero, pollo y de res, además de platos típicos de la fecha, como el ch'ajchu.

 

La música folklórica es el condimento ideal para la alegría y el baile, acompañado de copetines para mojar por dentro y abundante agua, para mojar por fuera

 

La Pachamama es un personaje importante dentro de la cultura aymara, por considerarse como la madre que protege y proporciona lo vital para vivir, como la alimentación, el trabajo y la casa.

 

Los bolivianos de las diferentes regiones del país andino de tierras altas, medias y bajas le dedicaron el martes un momento para agradecer a la Pachamama (Madre Tierra) por las cosechas, casas, negocios, propiedades y otro bienes que lograron con sacrificio.

 

Esta tradición se desarrolla sagradamente los martes de Carnaval en Bolivia, y está dedicada a la "challa" (ofrenda) a la Madre Tierra.

 

Desde la madrugada de este día, los bolivianos muy afanados comenzarán a adornar sus casas y muchos bienes con serpentinas, globos, flores, mixtura, confites y frutas.

 

No estará ausente el vino y el alcohol que se derrama en las esquinas de las propiedades, además en los autos, negocios, oficinas, para que siempre estén bien cuidados y les rindan beneficios.

 

En muchos hogares es un momento de reunión familiar, en otros, para compartir bebidas alcohólicas.

 

La Pachamama es un personaje importante dentro de la cultura aymara, por considerarse como la madre que protege y proporciona lo vital para vivir, como la alimentación, el trabajo y la casa.

 

El sociólogo Mirko Ontiveros explicó que esta tradición milenaria de los indígenas crece en Bolivia, más aún cuando el presidente aymara Evo Morales reivindica la cultura ancestral y la devoción a la Pachamama.

 

"Hace muchos años esta tradición de la challa sólo se veía en la parte occidental del país; ahora está bien arraigada en el oriente, donde también los ciudadanos le rinden tributo a la tierra", explicó Ontiveros.

 

El ritual que se realiza en el campo difiere del urbano, donde ven el aspecto material; en cambio, los campesinos le dan más tributo a la agricultura y a lo espiritual.

 

En la challa de la papa, según el sociólogo, cada agricultor va a su chacra (terreno) donde saca una mata de papa y la coloca en un tari (tejido) de colores oscuros, adornando con pétalos de flores, serpentina y frutas de lujma, membrillo y duraznos.

 

Después se le rocía con alcohol de caña y vino de ayrampo, agradeciendo a la Madre Tierra por la buena cosecha que les dio y pidiendo que el próximo año sea mejor y que también proteja a toda su familia.

 

En el área urbana y rural, muchos bolivianos agradecieron a la Pachamama con la ancestral mesa, que es un sahumerio con muchos condimentos y simbología, pero sobre todo con mucha fe.

 

En los mercados ofrecieron por doquier las mesas andinas para que los bolivianos sigan sus tradiciones con devoción y fe.

 

En un recorrido por algunas zonas populosas se evidenció que en las casas y negocios la gente se reunió en torno a la mesa andina llena de dulce, lanas de color, plantas disecadas y objetos que representan a la salud, el dinero, el trabajo y el bienestar. Todos estos objetos son incinerados con leña.

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