Alcalde Mérida habría violado a una jovencita de 18 años y la embarazo

A la trayectoria de inmoralidad y delincuencia política del actual alcalde Eduardo Mérida Balderrama, se suma su sinuosa vida pública y profesional comprometida en denuncias de violación sexual, conformación de consorcio de jueces, fiscales y policías, estafas múltiples, patrocinio infiel y más de 20 juicios por mala praxis legal.

 

De acuerdo a un extracto del libro acerca de la vida del abogado Eduardo Mérida Balderrama de pronta circulación en Cochabamba y el país, la actual autoridad edil en el periodo de 2005 a 2009, cuando ejerció a plenitud su profesión haciéndose llamar “doctor Mérida”, se involucró en hechos escabrosos que ponen al descubierto sus fechorías que fueron hábilmente camufladas por campañas mediáticas de sus “caseritos” reporteros.

Uno de los casos que no le deja dormir en paz, es el que tiene que ver con una denuncia de violación sexual a una jovencita de 18 años (Daniela NN) a quien embarazó y no reconoció a su hijo, y por cuya causa fue correteado a balazo limpio en plena Plaza Principal de Quillacollo por el padre de la víctima. Daniela fue enviada a Huanuni donde nació el niño, y luego fue adoptado por un buen hombre que le prodiga amor, educación y valores éticos y morales.

Mérida también mantuvo relaciones sentimentales secretas con la hermana menor, aprovechándose de que era su secretaria personal. Por estos motivos de inmoralidad de dominio público, su santa esposa lo abandonó y presentó divorcio.

Fiel a su estilo de abogado pendenciero y ruin, lejos de admitir sus errores, en el memorial de divorcio justifica que “pagó sus implantes mamarios”, hecho que desató la furia del juez que atendió la causa por su bajeza y catadura moral. Tras su separación, Mérida abandonó a su única hija, según los testimonios de sus propios familiares.

Durante el ejercicio de su escabrosa profesión, Mérida se especializó en atender a cogoteros, auteros, asesinos, violadores, atracadores y “pichicateros”, ganando los procesos gracias a la actuación de una red o consorcio de abogados, jueces, fiscales y policías, pero también a las coberturas noticiosas de sus íntimos “periodistas”.

Según la investigación acerca de la vida azarosa y delictiva de Mérida, gracias a los casos tenebrosos y horrendos que atendió a cambio de fuertes sumas de dinero, ganó fama y fortuna que luego los capitalizó para su futuro político, proyectando una imagen de “abogado de los pobres”.

Un caso bullado y escandaloso, fue el de “Ximena” y de seis procesados por narcotráfico, a quienes pidió dineros a nombre de jueces, fiscales y policías. Un efectivo policial de esa época brindó su testimonio que es destacado con lujo de detalles en el libro de próxima publicación.

Otro asunto con similares características a la de Reynaldo Ramírez Vale, sentenciado por un delito que jamás cometió, fue el de “Soliz” a quien mandó a la cárcel por dos años siendo inocente de la acusación de robo de autos.

En 2009, antes de lanzarse como candidato a diputado por NFR, Eduardo Mérida, atendió el caso de Edmundo Larrea, acusado de atentar contra la vida del presidente Evo Morales tras participar de la misa de fiesta en devoción de la Virgen de Urkupiña. En dicha ocasión, Mérida insultó por los medios de comunicación al Jefe de Estado tildándolo de “Dios Evo, abusivo y dictador”, ocasionando la detención preventiva de Larrea en la cárcel de Quillacollo y a quien abandonó a su suerte.

En 2010, aprovechando la recuperación del presidente Morales en la Clínica “Los Olivos”, Larrea se entrevistó con el mandatario a quien pidió disculpas por sus excesos.

Otro de los hechos de gran impacto mediático fue el caso conocido como el de la niña “Noelia” y de “Los Californianos”, Mérida aprovechándose del dolor de sus padres cobró más de 20 mil dólares por sus servicios, argumentando que debía compartir con jueces, fiscales e investigadores.

Otro asunto que se ventiló en la Dirección de Trabajo tiene que ver con su secretaria “Raquel NN”, a quien sindicó de robo por no pagar sus salarios y beneficios. En este caso demostró toda su soberbia y abuso, siendo obligado a pagar los beneficios tras un contencioso laboral.

También, según el libro de próxima publicación, el “prestigioso” abogado Mérida engañó y estafó a los adjudicatarios de la urbanización “Carmen Los Andes”, a quienes extorsionó dineros sin cumplir con sus promesas de otorgarles los títulos de sus terrenos.

Lo propio sucedió con la familia “Campos”, presuntos propietarios del Playón de Marquina, a quienes atendió sin plasmar sus ofertas profesionales de hacerles titular esos terrenos, gracias a sus influencias de un amigo abogado que trabaja en el Instituto Nacional de Reforma Agraria (el caso será ampliado oportunamente). Actualmente, Mérida simula un juicio contra esa familia que es de conocimiento público, y hay anuncios de “grandes sorpresas” contra el actual alcalde.

 

He ahí el mal llamado “doctor” Mérida, reflejado en carne y hueso; de frente y perfil. “Entró a la Alcaldía sólo para perfeccionar sus mañas y robos, junto a algunos clientes del tenebroso mundo del hampa”, según el testimonio de muchos abogados amigos y rivales.

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