Vecinos recolectan firmas para revocar al alcalde Mérida en Quillacollo

El caos político debido a las rencillas políticas irreconciliables entre el alcalde Eduardo Mérida Balderrama y los 11 concejales de Quillacollo, se refleja en dos campañas para recolectar firmas para el revocatorio de la totalidad de autoridades de esta ciudad.

 

El pasado miércoles 27 de febrero, grupos de vecinos de los 10 distritos municipales de Quillacollo, instalaron mesas en las plazas Principal y Bolívar para recabar firmas para el revocatorio del alcalde Mérida. Ese día lograron recolectar más de 3.000 firmas, y esperan en el plazo establecido lograr más de 40.000.

El responsable de la campaña para revocar a Mérida está liderada por el dirigente vecinal, Gerson Escalera, quien justificó la medida democrática debido al abandono de la Alcaldía, a la falta de obras, a los abusos de funcionarios y a la corrupción galopante en dicha institución que pone en riesgo el patrimonio de los quillacolleños.

“Mérida sólo se dedica a pelear con el Gobierno, y se olvida que fue elegido para hacer obras, gestionar proyectos y transformar Quillacollo, lo que no se ve a dos años y medio de su gestión. Asimismo, se dedica a tapar las denuncias de graves hechos de corrupción que implican a su esposa Jovanna Maldonado y Richard Agreda en extorsiones, venta de cargos, loteamientos y urbanizaciones a cambio de fuertes sumas de dinero”, dijo.

Escalera informó que con ese propósito se conformaron más de 20 grupos móviles que recorren todas las zonas de Quillacollo.

Tras la apertura pública de los libros para recolectar firmas para el revocatorio de Mérida, allegados al alcalde, especialmente miembros del Control Social, instalaron dos mesas en las puertas del edificio municipal para recabar rúbricas que posibiliten la salida de los 11 concejales de Quillacollo.

Dirigentes del Control Social, olvidándose de sus específicas funciones de fiscalizar los actos de las autoridades municipales, recolectan firmas de los vecinos sin poder explicar las razones.

Lo único que argumentan ante las preguntas de los vecinos, es que los concejales no “trabajan ni hacen obras”, cuando esa misión corresponde al alcalde Mérida.

 

Según dirigentes del Comité Cívico de Quillacollo, se trataría de un acto de revancha o venganza del alcalde Mérida para incomodar a los 11 concejales, a quienes odia de forma desmedida y enfermiza.

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