Marcha indígena llegó a Santa Cruz

Unos doscientos indígenas bolivianos recorrieron 284 kilómetros a pie por 30 días para pedir al Gobierno de Bolivia que deje sin efecto un decreto que autoriza quemas controladas y se respeten sus tierras ante avasalladores, tras grandes incendios en millones de hectáreas de sus territorios.

La décima marcha de los pueblos indígenas comenzó el pasado 16 de septiembre en la localidad de San Ignacio de Velasco, en la Chuiquitania, la región en la que el fuego devoró desde agosto cerca de cuatro millones de hectáreas de bosque y pastizal, según la Gobernación de Santa Cruz.

La marcha llegó a Santa Cruz, capital de la región oriental donde se encuentra la Chiquitania, para expresar sus reclamos con pancartas y sus sombreros típicos tras un mes de recorrido. La marcha indígena hizo su paso con tambores, banderas e incluso cargando algunos plantines que representan la vida y la importancia de la naturaleza.

La marcha indígena llegó hasta Santa Cruz, ellos salieron desde el municipio de Cotoca rumbo a la capital cruceña con el objetivo de exigir la abrogación del decreto supremo 3973 que autoriza el desmonte y la quema 'controlada' de bosques en los departamentos de Santa Cruz y Beni, esto para las actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias.

En su agenda tienen como destino final la Plaza 24 de Septiembre, pero antes tienen programada una reunión con el Gobernador, Rubén Costas.

La marcha salió el pasado 16 de septiembre, desde San Ignacio de Velasco. La iniciativa fue liderada por la Organización Indígena Chiquitana (OICH).

Entre sus reclamos está la abrogación de un decreto aprobado en julio pasado por el presidente Evo Morales que autoriza quemas controladas en bosques de Santa Cruz y la región amazónica de Beni. Otro de los reclamos es que se tome alguna medida para que no "avasallen" sus tierras.

"No estamos de acuerdo con el cinismo del Gobierno nacional, ni con algunos decretos que han ocasionado desastres naturales en la Chiquitania, queremos que se respeten nuestras tierras y no vamos a dejar que haya más avasallamientos", manifestó Orellana.

La Chiquitania boliviana sufrió de graves incendios desde comienzos de agosto que arrasaron millones de hectáreas de bosques y pastizales, además de la vida silvestre que albergaba el lugar. El 46 por ciento de la superficie quemada comprende reservas y áreas naturales protegidas, que son el hábitat de importantes especies de plantas y animales salvajes en la Chiquitania, una zona de transición de entre el Chaco y la Amazonía.

La contingencia provocó que inicialmente la Gobernación de Santa Cruz declarara la emergencia departamental y que luego el Gobierno de Bolivia se abriera al apoyo internacional, aunque sin decretar un estado de emergencia nacional que reclamaban distintos sectores.

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