Un jet de lujo que aterrizo en Santa Cruz causa polémica en Bolivia

Ninguna institución encargada del control del espacio aéreo explicó cómo el avión de lujo Super Mid-Size Gulfstream con matrícula N557 JK aterrizó en suelo boliviano, específicamente en el aeropuerto de El Trompillo.

 

El aterrizaje en el aeropuerto El Trompillo de Santa Cruz de un avión Super Mid-Size Gulfstream GIII hace tres meses generó cuestionamientos.

La nave, con matrícula N557 JK, fue incautada por la Aduana Nacional de Bolivia porque no tenía ninguna autorización legal que posibilite su ingreso al país y hasta ahora se desconoce el propietario.

“Es un jet de lujo que estuvo en El Trompillo por mucho tiempo sin que nadie se asome a reclamarlo. Fue una denuncia de Sabsa (Servicios de Aeropuertos Bolivianos SA). (No hubo ningún proceso penal contra nadie) porque ha sido declarado en abandono. Se adjudicó al Ministerio de la Presidencia para labores, tanto del vicepresidente como de los ministros”, explicó la presidenta de la Aduana, Marlene Ardaya.

Alberto Pozo, gerente de la Aduana, explicó que se había verificado que el avión no pasó por la Aduana y se procedió a su comiso en coordinación con la DGAC (Dirección General de Aeronáutica Civil). Pero esta entidad no emitió comunicado al respecto y no tiene información en su página web. Se buscó al gerente de Sabsa, Óscar Gálvez, pero tampoco declaró.

Entre tanto, el experto en aviación Samuel Montaño explicó que la nave no aterrizó a un aeropuerto clandestino sino a uno regulado. Por lo tanto, dijo que había un problema grande.

“Al momento de arribar, tiene que reportarse al pedir pista. Si no tienen datos de cómo entró, para qué, ni quién piloteó, hablamos de un problema grande que se va a sumar a uno como LaMia; es decir, hay tanta informalidad en la atención de estos vuelos, que un tirón de orejas es poco”, dijo.

El analista Julio Alvarado también se expresó sorprendido por la facilidad con la que ingresó la nave. “Es una muestra clara de que en Bolivia el Estado es deficiente. No puede ser posible que un avión aterrice en un aeropuerto que no está perdido en el altiplano o la Amazonia sino que se encuentra en la segunda ciudad de Bolivia. No hay control. Demostramos que no hay Estado y que operan mafias internacionales”, recalcó.

La aeronave que fue incautada por la Aduana Nacional de Bolivia (ANB), en calidad de mercancía en abandono por más de tres meses, ésta adjudicó el avión al Ministerio de la Presidencia y ésta a su vez a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

La DGAC no respondió a la solicitud de información sobre esta aeronave. El ministro de la Presidencia, Alfredo Rada, tampoco pudo responder los detalles del ingreso de dicho avión a Bolivia y remitió la Consulta a la Aduana Nacional de Bolivia o al Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando.

El especialista en defensa y seguridad militar, Samuel Montaño, criticó esta situación y señaló que esto demuestra que “tenemos una deficiencia terrible de no poder identificar y clasificar aviones que entran a nuestro espacio aéreo porque esto se suma a la lista, por ejemplo, del accidente de LaMia que ha sido por deficiencias operativas en el aeropuerto de Santa Cruz y el personal”.

El diputado Tomas Monasterios (UD) pidió la destitución del responsable de la DGAC, Celier Aparicio, por el deficiente control del espacio aéreo boliviano.

Calificó de vergonzoso, indignante y lamentable que no se sepan detalles de cómo apareció la aeronave en el aeropuerto El Trompillo. Dijo que el piloto de dicha nave tuvo que pedir pista para aterrizar y todo eso debería estar registrado, porque no puede aparecer un avión por arte de magia.

Según la matrícula N557JK, el Gulfstream de 21 asientos pertenecería al Bank of Utah Trustee de Salt Lake City de acuerdo a registro de la Federal Aviation Administration de EEUU.

El avión, fabricado en 1982 a un costo de 37 millones de dólares, brindaba servicios a clientes corporativos de la empresa Global Exec Aviation con sede en Long Beach (California). Sus últimos registros indican que aterrizó en los aeropuertos de Estados Unidos en 2013, 2014 y 2016.

El Ministro Rada justificó ayer la transferencia del avión a la DGAC luego de su adjudicación a ese ministerio, porque esa institución le daría un mejor uso en sus labores. Agregó que se habría cumplido con todos los procedimientos legales para esta entrega.

 

“El Ministerio de la Presidencia no tiene la infraestructura como para encargarse de esta nave incautada y adjudicada por la Aduana. No tenemos las condiciones para encargarnos del uso ni del mantenimiento”, explicó.

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