Lula se entregó a la Policía

El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ayer se entregó a la Policía Federal de su país para cumplir una condena de 12 años de prisión por corrupción.

 

Una serie de incidentes generados por sus militantes antecedieron a la acción que fue seguida en todo el mundo. Adeptos a la política de izquierda rodearon el edificio del sindicato de metalúrgicos en Sao Pablo, y Lula inicialmente intentó vanamente salir del lugar en vehículo. En un segundo intento se lo vio caminando de la sede sindical hasta abandonar el sitio.

Después el político, en medio de un gran despliegue policial, fue llevado con dirección al aeropuerto de Congonhas para ser trasladado a Curitiba, donde deberá cumplir su condena por corrupción y lavado de dinero, según el reporte de diferentes medios de comunicación.

En tanto, la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, convocó a izquierdistas a “ocupar” Brasilia y Curitiba, ciudad del sur del país en la que será recluido Luiz Inácio Lula da Silva, hasta que sea liberado.

“Ahora mismo comenzamos la campaña. Vamos para Curitiba, vamos para Brasilia, vamos acampar allá hasta conseguir la liberación del compañero Lula”, dijo.

En la que fue su última aparición pública ante sus seguidores antes de ir a la cárcel, Lula afirmó que acatará la orden de prisión para mostrar “lo que es responsabilidad” y “probar su inocencia”.

“No estoy por encima de la Justicia. Si no aceptase la justicia no habría creado un partido político sino promovido una revolución”, agregó, pero apuntó: “Creo en la Justicia, pero en una Justicia justa, con un proceso basado en pruebas concretas”.

Lula salió a pie del sindicato de metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo en un clima de tensión provocado por militantes que intentaron evitar su entrega a la Justicia y se dirigió a un vehículo de la Policía Federal que le esperaba en las inmediaciones.

Según la agencia EFE, la Policía que conduce al expresidente está compuesto por vehículos oscuros sin insignias de la institución, tal como había solicitado la defensa de Lula.

Además, el exmandatario logró abandonar la sede sindical en su segundo intento, ya que la primera vez, un grupo de simpatizantes rodeó su auto y le impidió avanzar.

Las fuerzas del orden se dirigieron al aeropuerto de Sao Paulo, según fuentes próximas al expresidente, para conducirle a Curitiba, donde ingresará en prisión.

En Curitiba le espera una celda de 15 metros cuadrados que ha sido preparada especialmente para él y en la que tendrá que cumplir condena.

12 AÑOS DE PRISIÓN

En ese contexto, la vida de Lula da Silva ha sido hasta ahora, a sus 72 años, una auténtica novela política, en la que ayer se escribió un nuevo e inesperado capítulo, tras su condena a doce años de prisión: una celda de 15 metros cuadrados.

“Nunca antes en la historia de este país”, repitió Lula en sus mejores tiempos, cuando se ufanaba de los cambios que su Gobierno generaba en un país plagado de desigualdades y que beneficiaban a los más pobres, entre los que él había nacido, y nunca antes un expresidente brasileño hacía ido a la cárcel por corrupción.

Cuándo nació, ni él sabe. Lo registraron como nacido el 6 de octubre de 1945, pero su madre, fallecida en 1980, juraba que había sido el 27 de ese mismo mes.

SINDICATOS

La agencia EFE informó que en Sao Paulo, Lula da Silva se hizo tornero, entró en los sindicatos, dirigió unas huelgas que estremecieron a la dictadura militar de entonces y conoció la cárcel por primera vez, pero por motivos políticos.

El exmandatario Fue candidato presidencial en 1989, 1994, 1998 y 2002. Al cuarto intento llegó al poder, pero ya no como el desaliñado obrero barbudo de puño en alto que pregonaba “revolución” aunque no creyera mucho en ella, sino como un elegante político enfundado en trajes Armani que proclamaba “paz y amor”.

Ya en el poder, apostó por la ortodoxia económica y pareció no tener oposición durante sus primeros años de gobierno, en los que su discurso social resonó más que los logros reales.

CORRUPCIÓN

Se le atravesó entonces por primera vez la corrupción, con un escándalo que descabezó a la cúpula del PT y del que surgió el Lula Lula pragmático, que se alió al centro y la derecha para volver a ser candidato presidencial en 2006 y ganar otra vez.

En 2010, cuando concluía su segundo mandato con una popularidad del 80 %, le impuso al PT la candidatura de Dilma Rousseff, quien si bien fue reelegida en 2014, acabó destituida por el Congreso un año y medio después.

Los escándalos de los que se había escapado en 2005 finalmente lo alcanzaron en 2016, cuando fue imputado en una causa penal vinculada a las investigaciones en Petrobras, que arrastraron a buena parte del PT y de sus antiguos aliados del centro y la derecha.

JUICIOS

Además, los juicios contra Lula se fueron acumulando, llegaron a siete y la primera sentencia fue dictada el año pasado: culpable y condenado a nueve años de prisión, ampliados a doce en segunda instancia.

Hasta ahora perdió todos los recursos y también perdió la libertad. Ignoró el plazo dado para su entrega, se atrincheró en el sindicato en que inició su vida política y resistió durante dos días.

Pero finalmente se presentó a las autoridades, como dijo a miles de sus simpatizantes antes de entregarse, “con la cabeza erguida” y convencido de su inocencia.

 

Si ninguna apelación lo salva antes, estará al menos dos años en una pequeña celda que, pasado ese plazo y si la justicia lo acepta, pudiera cambiar por una prisión domiciliaria.

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