Posesión de Maduro como presidente de Venezuela, desata ira internacional

El gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, juró el 10 de enero de 2019 para un segundo mandato de seis años, desafiando a Estados Unidos y gran parte de la comunidad internacional, que consideran a su gobierno ilegítimo.

 

El gobernante venezolano Nicolás Maduro se juramentó este jueves para un nuevo período presidencial, desafiando la ira de la comunidad internacional que mayoritariamente anunció que no la reconocería, en lo que da inicio a una nueva etapa de volatilidad política en el atribulado país petrolero.

La juramentación coincidió con la resolución aprobada por la Organización de Estados Americanos (OEA) que declara ilegítimo al régimen bolivariano y pronunciamientos similares emitidos individualmente por distintos gobiernos.

Entre una de las manifestaciones internacionales de rechazo más fuertes estuvo la de Paraguay, cuyo gobierno anunció que rompía relaciones diplomáticas con Venezuela en medio de acusaciones de que Maduro realizó un fraudulento simulacro electoral en el que él se declaró ganador.

La Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por la oposición, también declaró como ilegítima la juramentación de Maduro, que no llegó a asumir la presidencia de la República como requiere la Constitución.

El tibio pronunciamiento formulado por el recién nombrado presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, decepcionó a muchos observadores que esperaban una declaración mucho más firme del parlamento.

Maduro, quien se juramentó para un nuevo período de seis años frente a los gobernantes de Cuba, Bolivia y Nicaragua, dijo ser víctima de una “escalada“ internacional contra Venezuela y pidió a los países del bloque regional Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América iniciar gestiones diplomáticas para “parar esta locura… que quién sabe hasta dónde nos puede llevar”.

“He propuesto en varias oportunidades que se convoque una cumbre” para “discutir con agenda abierta todos los temas que haya que discutir, cara a cara (…) ¡Ratifico hoy mi propuesta, lanzo el reto!”, clamó Maduro.

Las presiones internacionales han ido en aumento en semanas recientes, proviniendo principalmente de varios de los más influyentes gobiernos de la región, cuyos países comienzan a ser impactados directamente por el éxodo de millones de venezolanos que han comenzado a huir del colapso económico y social del país.

La semana pasada la agrupación de países latinoamericanos denominada Grupo de Lima instó a Maduro a que entregue el poder a la Asamblea Nacional, advirtiéndole que perdería toda legitimidad a partir del 10 de enero, y se comprometió a emprender una serie de acciones para seguir aislando al régimen de Caracas.

Entre las medidas anunciadas, los países se comprometieron a “impedir” que altos funcionarios del régimen venezolano puedan entrar a sus países, a elaborar listas de personas naturales y jurídicas con las que entidades financieras y bancarias de sus países no deberán operar o “deberán tener una especial debida diligencia, prevenir su acceso al sistema financiero y, de ser necesario, congelar sus fondos y otros activos o recursos económicos”.

Ese proceso gradual de aislamiento internacional ha servido para generar mayor volatilidad dentro del régimen, que en los últimos días ha visto un mayor número de deserciones dentro de sus filas.

Uno de los magistrados chavistas abandonó al régimen este mes y viajó con su familia a Orlando, desde donde acusó a Maduro de ser un títere del régimen de Cuba.

Y en lo que generó gran inquietud el miércoles, el diario estadounidense The Washington Post reportó que el Ministro de Defensa de Venezuela le pidió el mes pasado a Maduro que renunciara, advirtiéndole que de no hacerlo sería el general el que abandonaría el cargo.

“Según un oficial de la inteligencia de Estados Unidos que habló bajo condición de anonimato para discutir con libertad temas sensibles, el Ministro de Defensa de Maduro, Vladimir Padrino López, le dijo al presidente el mes pasado que renuncie o que acepte su renuncia, amenaza que aún no ha ejecutado”, reportó el diario en un artículo donde indica que la crisis venezolana se agudiza de un día a otro.

Durante los últimos años Padrino López ha jugado un papel fundamental en mantener la lealtad al régimen dentro de los cuarteles, aun cuando el descontento dentro de la Fuerza Armada ha ido aumentado a medida que se profundiza la crisis venezolana.

Las abrumadoras manifestaciones de repudio a un nuevo mandato presidencial de Maduro auguran que el líder bolivariano pasará por un período de mayor volatilidad.

Pero analistas advirtieron que los esfuerzos por salir de Maduro deben ser liderados por la oposición venezolana y en especial por la Asamblea Nacional, cuya legitimidad es la que está siendo reconocida por la comunidad internacional.

“Si Guaidó entiende que el vacío [de poder creado con la declaración de ilegitimidad] tiene que ocuparlo, y asume la responsabilidad de presidente encargado, el régimen de Maduro entra en un área de extremo conflicto, porque quedaría establecido ante los ojos del mundo que no tiene la legitimidad para dirigir los destinos del país”, explicó desde Washington Antonio De La Cruz, director ejecutivo de la firma Inter American Trends.

Pero si la Asamblea no toma ese pasó, incluso aunque lo declare dictador, Maduro tendría espacio para maniobrar y sostenerse en el poder recrudeciendo la opresión de la dictadura, agregó.

El paso de nombrar a un nuevo presidente obviamente sería de alto riesgo para los diputados de la oposición, quienes a través de los años han visto al régimen dispuesto a encarcelarlos pese a que cuentan con inmunidad parlamentario bajo la constitución.

Pero De la Cruz advirtió que uno de los próximos pasos a ser tomados por Maduro en sus esfuerzos por permanecer en el poder es terminar por clausurar la Asamblea Nacional para otorgarle el poder a la también declarada ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, compuesta por adeptos del chavismo.

En la rueda de prensa sostenida por la nueva dirigencia de la Asamblea Nacional, Guaidó defendió el tibio pronunciamiento del parlamento argumentado que se requiere de tiempo para poder organizar los elementos del cambio y poder contrarrestar las grandes amenazas y peligros que representa el régimen.

Y pese a que no sucedió el jueves, el legislador dejó entrever que el nombramiento de un nuevo gobierno para reemplazar al régimen de Maduro aún está en las cartas.

“Claro que vamos a ejercer el mandato […] pero hace falta el compás de todos, por eso le hacemos un llamado a las fuerzas armadas, al chavismo disidente para generar dentro el país la esperanza”, dijo Guaidó.

 

Pero “¿Por qué no es hoy? Porque lo necesitamos a usted, mañana en la calle, y acompáñenos, se lo pedimos por favor”, dijo Guaidó dirigiéndose al pueblo venezolano.

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