“Mientras siga funcionando el rodillo legislativo, no habrá cambios en Bolivia”, señala la Iglesia Católica

El arzobispo de Sucre y presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, monseñor Ricardo Centellas, cuestionó que la Ley de Emergencia Sanitaria, aprobada por el Gobierno nacional, no sea fruto de un consenso sino de una imposición, y advirtió que mientras siga funcionando el “rodillo” del MAS en la Asamblea Legislativa Plurinacional no habrá cambios en Bolivia. Además, dijo que esa actitud podría incidir en el voto de los bolivianos en las elecciones subnacionales.

En su homilía en la eucaristía del domingo de tentación, en el inicio de la cuaresma, el Arzobispo convocó a trabajar de forma conjunta y evitar la división, que impide avanzar en la construcción de un mejor país.

“Estos días se promulgó la Ley de Emergencia Sanitaria, pero no es fruto de un consenso, es más una imposición. En Bolivia, las cosas no cambiarán mientras siga funcionando el rodillo del Legislativo. Uno puede decir ‘pero yo no estoy en el Legislativo’, pero cuidado: nosotros votamos y cuando uno vota tiene que considerar todos estos aspectos”, sostuvo.

Convocó a los cristianos católicos a coadyuvar en el cambio de las relaciones internas en Bolivia, donde se respeten las leyes y la dignidad de todas las personas. “No se puede seguir gobernando para unos cuantos y desde unos cuantos. Un gobierno nacional es un gobierno para todos, deja de ser partidario. Si queremos ser un sistema democrático, eso implica nuestra conversión cristiana”, enfatizó.

Centellas recordó que en las elecciones subnacionales del próximo domingo 7 de marzo el voto será secreto, donde todos tendrán el derecho a votar, por lo que los bolivianos tendrán que considerar qué autoridades elegir, según señaló.

En esta pandemia del coronavirus, dijo que la solidaridad y la ayuda permiten contener el avance agresivo del virus, pero mientras se siga con actitudes de aislamiento, separación, confrontación, que solo buscan intereses personales y grupales, se debilita estos esfuerzos, en lo familiar, en lo institucional y en la misma sociedad.

Explicó que la conversión cristina no se encierra solo dentro de la Iglesia Católica y que tiene connotación social, por lo que convocó a los cristianos a “no desmayar, hay que seguir trabajando por una sociedad más inclusiva, que respete los derechos de todos”.

El Arzobispo dijo que la cuaresma es un espacio de reflexión para una conversión personal, porque “nadie es perfecto, no hay un creyente que no falla, pero no podemos quedarnos en el pecado, tenemos que reaccionar, retomar el camino que nos acerca a Dios”.

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