Según Rubén Costas en Bolivia hay «cárteles» del narcotráfico

El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, afirmó que el escándalo de narcotráfico en Bolivia es un problema de “cárteles”, que se ha develado a raíz del escándalo de “narcopolicías” que protegían a Pedro Montenegro Paz, buscado por la justicia brasileña por el delito de tráfico de drogas.

“El tema de la Policía, no seamos ingenuos, esta es una cuestión de cárteles y delincuentes; está metida la política entre medio o nos vamos a quedar solo en el nivel de comandantes, ¿quienes mandan a los comandantes?”, sostuvo la autoridad departamental.

Calificó como un “oprobio y desastroso” lo que está sucediendo en la Policía “con el narcotráfico y la incrustación de las mafias y cárteles (de droga) en Bolivia”.

Costas recordó que el 2010, el vicepresidente Álvaro García Linera se querelló en su contra porque en esa oportunidad ya habría alertado sobre el narcotráfico. “Dijo que yo era un desatinado, desinformado y todos los adjetivos que sabe usar muy bien con tanta delicadeza, inteligencia e intelectualidad”.

En esa oportunidad, Costas dirigiéndose al Vicepresidente dijo que «que empiece a construir cientos de cárceles con el dinero que le da el narcotráfico, porque las cárceles de todo el país no tendrán cabida para millones de cruceños y bolivianos que se sienten orgullosos de haber sido parte de este verdadero proceso autonómico”.

El también líder de los Demócratas insistió que alertó en su momento sobre el crecimiento del tráfico de sustancias controladas. “Hace unos años yo tuve un juicio, que Santa Cruz estaba yendo a convertirse en la Ciudad Juárez” sostuvo.

Se refirió al tema cuando la Policía atraviesa por una de sus peores crisis. Ocho policías fueron detenidos en el marco de las investigaciones sobre presuntos nexos con el narcotráfico y sobre un “volteo” de droga.

Exjefes policiales por las informaciones que hasta ahora surgieron presuntamente protegían a Pedro Montenegro, buscado por la justicia brasileña acusado de tráfico de drogas.

 

Explica que el centralismo absorbente se convierte en “totalitarismo” que tiene como principal objetivo el controlar todos los poderes del Estado.

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