Cochabamba, Bolivia.- Uno de los problemas más graves y recurrentes que enfrenta Cochabamba es la generación de residuos sólidos, una problemática que provoca serio daño ambiental, afecta la salud pública y deteriora la calidad de vida de la población.
Sin embargo, a puertas de un nuevo proceso electoral municipal, preocupa que la mayoría de los candidatos a la Silla Municipal carezcan de planes y programas claros para dar una solución integral y sostenible al tratamiento de la basura.
En el debate político actual, lo único que se escucha son críticas reiteradas al alcalde Manfred Reyes Villa por no haber resuelto definitivamente el problema.
No obstante, varios de estos cuestionamientos se quedan en el discurso fácil, sin propuestas técnicas ni alternativas viables. Incluso, el propio alcalde ha señalado en reiteradas oportunidades que la salida estructural pasa por industrializar la basura, una idea que, guste o no, al menos plantea una ruta de solución de fondo.
Lamentablemente, los demás candidatos no han presentado planes estructurales. Critican, pero no explican cómo, dónde ni con qué recursos enfrentarán la contaminación ambiental que generan los residuos sólidos. No existe claridad sobre nuevas plantas de tratamiento, separación en origen, reciclaje, compostaje, generación de energía, ni sobre la reducción progresiva de los botaderos a cielo abierto.
La basura no se resuelve con discursos ni con ataques políticos. Se resuelve con políticas públicas serias que incluyan:
Separación de residuos en origen (orgánicos, reciclables y no reciclables).
Industrialización de residuos, mediante plantas de reciclaje, compostaje y valorización energética.
Educación ambiental permanente para la población.
Alianzas público-privadas que permitan inversión, tecnología y sostenibilidad financiera.
Ubicación técnica y consensuada de infraestructuras de tratamiento, evitando conflictos sociales.
Cochabamba produce cientos de toneladas de basura cada día. Ignorar esta realidad o reducirla a un arma política es una irresponsabilidad.
La ciudadanía no necesita más acusaciones ni promesas vagas; necesita soluciones concretas, cronogramas claros y compromisos verificables.
Ojalá que Dios ilumine a los candidatos para que, más allá de la crítica fácil, asuman con seriedad la problemática de la basura y presenten alternativas reales.
La contaminación ambiental no distingue colores políticos, y el daño que hoy se causa será pagado por las futuras generaciones.
Cochabamba merece autoridades que piensen en el largo plazo, que entiendan que la basura no es solo un desecho, sino un problema —y también una oportunidad— que debe ser enfrentada con responsabilidad, conocimiento y visión de futuro.



