Quillacollo, 17 de agosto de 2026 – La tradicional entrada folklórica en honor a la Virgen de Urkupiña terminó en un balance negativo, marcado por el desorden generalizado, la falta de organización y el daño al espacio público, según denunció el abogado Eduardo Merida.
Calificó el desarrollo de las actividades como un “descontrol total”, producto de la deficiente coordinación del Ejecutivo Municipal y sus distintas áreas operativas.
El punto más álgido de las críticas recae sobre el deterioro del ornato público, en especial de las jardineras y áreas verdes del Prado Municipal. La situación se agravó por la falta de servicios básicos y control sanitario: distintas calles, plazas y zonas verdes se convirtieron en espacios insalubres y fueron utilizados de manera indebida, lo que generó repudio y malestar entre la población.
A la mala organización se sumó la presencia desmedida de expendios de bebidas alcohólicas sin control efectivo, así como la proliferación desordenada de vendedores informales que invadieron vías y espacios habilitados, lo que dificultó el tránsito y la seguridad de la fiesta.
Los feligreses no se quedaron callados y manifestaron su protesta directa contra la Alcaldía de Quillacollo, señalando que la autoridad edil no garantizó las condiciones mínimas de seguridad, higiene ni respeto por la tradición y el patrimonio local.
Merida enfatizó que este escenario es consecuencia directa de la ausencia de planificación y supervisión por parte de la administración municipal: “No es posible que una fiesta tan querida y esperada por todo el país termine en caos y daño a la ciudad. La autoridad tiene la obligación de organizar, prever y proteger, no de permitir el desastre”.
Hasta el momento, la Alcaldía de Quillacollo no ha emitido ninguna declaración oficial sobre las denuncias ni sobre el estado de los espacios públicos dañados durante la festividad.


