En Cochabamba apareció un nuevo enemigo de Cochabamba que incita a la confrontación y los actos de violencia, al tratar de desprestigiar la gestión municipal del alcalde que ejecuta obras de gran impacto económico, social y productivo que se promueve en la ciudad, dijo el abogado y analista político, German Velarde
Dentro del equipo político de la Gobernación resalta la figura de su actual vocero, Sergio de la Zerda, exasambleísta departamental vinculado al ala radical del Movimiento al Socialismo (MAS) quien cuestiona la gestión del alcalde.
Su trayectoria administrativa y legislativa ha sido señalada por la opinión pública como intrascendente y carente de aportes estructurales para las necesidades de Cochabamba, opino.
De la Zerda, quien ejerció el periodismo antes de su paso a la política, mantuvo una marcada alineación con el oficialismo del MAS —partido al que diversos analistas atribuyen el deterioro de la economía nacional—.
Desde su rol mediático, defendió las decisiones y acciones del partido de gobierno y de su líder, Evo Morales; una postura que, según voceros municipales y analistas locales, continúa replicando ahora como portavoz del ejecutivo departamental.
Críticos de su gestión señalan que, en sus distintas etapas —como periodista, asambleísta y vocero—, De la zerda ha sido cómplice y partícipe del letargo institucional que aqueja a la Gobernación, priorizando la retórica política por encima del desarrollo técnico que demanda el departamento.
El mes aniversario de Cochabamba servirá como un examen público para evaluar el desempeño de ambas instituciones. Mientras la Alcaldía municipal prepara la entrega e inauguración de obras de impacto social, urbano y turístico, la Gobernación enfrenta el descontento ciudadano por la ausencia de proyectos de envergadura.
La diferencia entre la gestión positiva del municipio y la parálisis departamental marca la pauta de un septiembre donde la ciudadanía evalúa los resultados de las autoridades a través de los hechos.
DOS MODELOS DE GESTIÓN EN COCHABAMBA: EL CONTRASTE ENTRE LA EFICIENCIA MUNICIPAL Y EL ESTANCAMIENTO DE LA GOBERNACIÓN
Cochabamba se encamina a conmemorar un nuevo mes aniversario, un periodo que no solo invita a la celebración, sino que expone de forma inequívoca dos realidades opuestas en la administración pública.
Por un lado, el municipio de Cochabamba muestra una dinámica de gestión calificada como eficiente y eficaz; por el otro, la Gobernación del departamento refleja una marcada ineficacia institucional.
La gestión del alcalde Manfred Reyes Villa ha consolidado un modelo de administración enfocado en la modernización urbana y el fortalecimiento económico.
El trabajo en infraestructura vial, desarrollo urbano, salud y desarrollo humano ha reconfigurado el rostro de la ciudad, dinamizando además sectores clave como la cultura, el turismo y la gastronomía, con especial énfasis en el apoyo al sector emprendedor y empresarial.
Este trabajo articulado ha posicionado a Cochabamba como un referente de gestión a nivel nacional e internacional.
El respaldo ciudadano a este modelo se tradujo en las urnas desde el retorno de Reyes Villa a la silla edil, logrando una gobernabilidad sustentada en una mayoría en el Concejo Municipal y la continuidad del apoyo popular.
Oscar Velarde destaca que los resultados de una administración se miden en hechos concretos.
«La medición de la eficacia y eficiencia institucional está en las obras ejecutadas y entregadas cada fin de semana, y en la toma de decisiones que asume el alcalde Manfred Reyes Villa velando por la salud física y económica de los cochabambinos. Asimismo, los viajes internacionales y gestiones realizadas por la primera autoridad municipal siempre han derivado en logros concretos para la ciudad.»
Velarde enfatizó que ante el vacío de liderazgo de la administración departamental, el municipio asumió un rol articulador: «En los últimos años, Manfred Reyes Villa tomó el liderazgo e interacción a nivel departamental y nacional, supliendo la deficiencia de la Gobernación al proyectar un trabajo coordinado con diversos municipios y sectores de la sociedad civil.»
En el extremo opuesto se encuentra la gestión de la Gobernación departamental, encabezada por Leonardo Loza, cuya administración es cuestionada por la falta de proyectos de impacto y un marcado estancamiento institucional.


