QUILLACOLLO, BOLIVIA — En medio de la festividad y el fervor por su aniversario, el municipio de Quillacollo enfrenta una de sus crisis de gestión más profundas.
Así lo manifestó de forma contundente el exalcalde y abogado Eduardo Mérida, quien arremetió contra la actual administración de Luis Santa Cruz, calificándola como una gestión de «vergüenza», carente de planificación urbana y rural, y más enfocada en la «política barata» y el baile que en el desarrollo estructural de la región.
«Ya no bailes, no hagas política barata, dedícate a construir y no destruyas Quillacollo», aseveró Mérida, reflejando el sentir de diversos sectores que lamentan la falta de obras de impacto social y metropolitano en la «Tierra de la Integración».
Frente a lo que denominó una notable negligencia e inoperancia administrativa, el jurista planteó una agenda de urgencia con seis proyectos clave que, según su criterio, la actual autoridad debería aprender a ejecutar para modernizar la ciudad y mejorar la calidad de vida de sus habitantes:
Recuperación ecológica urbana: Construcción del Parque de la Niñez y la Familia a lo largo de todo el borde del río Huayculi, partiendo desde el norte del Puente Blanco.
Modernización comercial: Edificación de una plaza de comidas y el mercado de las flores en el frontis del Estadio Quillacollo para ordenar el comercio.
Soluciones viales: Ejecución de un paso a desnivel en la avenida Bolívar para mitigar el colapso vehicular.
Reordenamiento del transporte: Relocalización estratégica de las paradas de transporte público para descongestionar el centro histórico.
Rescate ambiental: Recuperación e inyección de vida a la laguna de Cotapachi utilizando las aguas del proyecto Misicuni.
Seguridad ciudadana: Creación de una gendarmería municipal robusta que trabaje en coadyuvación directa con la Policía Boliviana.
Mientras los actos protocolares avanzan, la demanda ciudadana por una verdadera planificación se hace más fuerte, dejando en evidencia que Quillacollo necesita sustituir la improvisación por obras de verdadera envergadura.


