Cochabamba, 22 de septiembre de 2026 (Boliviaprensa).- En un llamado a la unidad nacional frente a la crisis energética y económica que golpea al país, el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, demandó poner fin a la confrontación política e ideológica y trazar una nueva ruta productiva que transforme la estructura económica de Bolivia.
«Basta de confrontación política e ideológica. Bolivia atraviesa un momento difícil y la crisis energética golpea a todos los países; los bolivianos no podemos estar al margen de esa realidad», declaró Reyes Villa en declaraciones exclusivas para este medio.
La autoridad edil señaló que la coyuntura exige abandonar posiciones antagónicas y concentrarse en lo esencial: generar riqueza, diversificar la producción y dejar de depender de recursos finitos y de ayuda externa.
ANÁLISIS: LA ECONOMÍA BOLIVIANA, ENTRE EL OCASO DEL GAS Y LA URGENCIA DE TRANSFORMARSE
Un modelo agotado
Durante más de dos décadas, la economía boliviana giró casi exclusivamente en torno al gas natural.
La producción pasó de 61 millones de metros cúbicos diarios en 2014 a cerca de 27 MMmcd en 2026, una caída superior al 54%. Las reservas se redujeron de 10,7 a 3,7 trillones de pies cúbicos y los ingresos por exportación cayeron desde $us 6.113 millones en 2013 a menos de $us 1.100 millones en 2025 .
El resultado: de país exportador de combustibles, Bolivia pasó a importar el 86% del diésel y el 56% de la gasolina que consume . La subvención a los carburantes costaba $us 55 millones por semana —más de $us 2.600 millones anuales—, un gasto insostenible que derivó en la eliminación del subsidio y el consiguiente aumento de precios y conflictividad social.
Dependencia que debilita
El declive de los hidrocarburos dejó al descubierto la fragilidad del modelo:
– Las exportaciones siguen compuestas mayoritariamente por materia prima sin valor agregado;
– El déficit fiscal superó el 10% del PIB en 2023 y 2024 ;
– Las reservas internacionales se agotaron, obligando a recurrir a préstamos externos —entre ellos el acuerdo con el FMI por $us 1.900 millones— para sostener la moneda y las finanzas públicas ;
– La pobreza, el desempleo y la informalidad crecen mientras la estructura productiva no se renueva.
«No podemos vivir solo del gas o del petróleo, debemos dejar de ser dependientes de préstamos o de dádivas», señaló Reyes Villa, resumiendo el diagnóstico compartido por analistas nacionales e internacionales.
LA PROPUESTA: PRODUCIR, INDUSTRIALIZAR, EXPORTAR CON VALOR AGREGADO
Frente a este panorama, el alcalde cochabambino plantea un viraje estratégico:
«Tenemos que cambiar de rumbo económico. Debemos generar riqueza. Tenemos todo para salir adelante. El Gobierno y los políticos deberían pensar en diversificar la economía. Debemos convertirnos en exportadores no de materia prima, sino generar industria con tecnología moderna, debemos producir alimentos, generar nuevas oportunidades para dar empleo y luchar contra la pobreza.»
Esta propuesta coincide con diagnósticos que advierten que Bolivia no puede seguir apostando solo a recursos no renovables. El país cuenta con tierras fértiles, litio, minerales, potencial turístico, agropecuario e industrial que permanecen subexplotados. La industrialización permitiría retener en territorio nacional el valor que hoy se pierde enviando materias primas al exterior.
El camino posible
– Reactivar la producción nacional de hidrocarburos —incluyendo la refinería Gualberto Villarroel y el oleoducto Arica–Cochabamba— para reducir la factura de importación ;
– Aprobar leyes clave (Hidrocarburos, Minería, Inversiones) que den seguridad jurídica a los capitales ;
– Desarrollar la industria alimentaria y manufacturera para exportar productos terminados, no solo materias primas;
– Promover energías limpias y diversificar la matriz energética ;
– Atraer inversión con reglas claras, sin vetos ni incertidumbre política ;
– Sustituir la dependencia de préstamos por generación propia de divisas mediante exportaciones de valor agregado.
CONCLUSIÓN: EL MOMENTO DE DECIDIR
Bolivia se encuentra en una encrucijada histórica. El modelo basado en el gas ya no sostiene el crecimiento ni el empleo. La crisis energética no es solo falta de combustible: es la señal de que la estructura económica requiere transformación profunda.
Como señaló Reyes Villa: «Cambiemos el rumbo de Bolivia». La decisión está en manos de las autoridades, los sectores productivos y la ciudadanía: continuar en la dependencia o construir un país que produce, industrializa y exporta con valor propio. La confrontación política, advierte la voz de la autoridad cochabambina, ya no es un lujo que el país pueda permitirse. Es la unidad en torno a la producción lo que salvará a la nación. (boliviaprensa.com – FAUSTO COLPARI)


