COCHABAMBA — El alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, lanzó una dura crítica contra el expresidente Evo Morales y las resoluciones emitidas en el reciente ampliado de la facción «evista» en Lauca Ñ, Trópico de Cochabamba.
El burgomaestre calificó las advertencias de movilización y los ultimátums al Gobierno como un intento deliberado de desestabilización política que atenta contra la paz y la economía de los bolivianos.
Durante un contacto con los medios, Reyes Villa fue contundente al rechazar cualquier medida de presión que asfixie al país.
“El país no quiere confrontación, el país quiere paz, quiere unidad y quiere trabajar para salir adelante”, manifestó la autoridad edil, haciendo hincapié en que la prioridad nacional debe ser la estabilidad económica y no las ambiciones partidarias de un solo sector.
RECHAZO A LOS ULTIMÁTUMS
El líder valluno restó legitimidad a las amenazas de bloqueos de carreteras y protestas a nivel nacional formuladas por el ala radical del Movimiento Al Socialismo (MAS). Reyes Villa aseguró que estas bases no representan el sentir general de la población: “Ellos no son todo Bolivia; nosotros somos la mayoría”, enfatizó, aludiendo a los ciudadanos que exigen libre transitabilidad y paz social.
Para el alcalde cochabambino, el trasfondo de las determinaciones del Chapare responde únicamente al interés personal de Morales por forzar una habilitación presidencial por vías inconstitucionales.
Acusó al exmandatario de buscar el poder «por las buenas o las malas», pretendiendo usar a los productores del Trópico como escudos humanos de una agenda de convulsión social.
PEDIDO DE FIRMEZA AL ESTADO
Reyes Villa no escatimó en calificar la pasada administración de Morales como «el Gobierno más corrupto de la historia».
Ante el escenario de posibles protestas, instó al Gobierno central y a las instituciones del orden a actuar con la máxima firmeza y hacer cumplir la ley.
Sostuvo que el Estado debe garantizar de manera innegociable los derechos constitucionales de la población, impidiendo que el país sea tomado como rehén de disputas políticas.
La postura del alcalde coincide con el rechazo generalizado de diversas bancadas parlamentarias y sectores civiles, quienes advierten que reactivar los bloqueos de caminos profundizará la crisis de abastecimiento de combustibles y la inflación que golpea al bolsillo de los ciudadanos.


