Bolivia atraviesa uno de los periodos de mayor tensión económica de la última década, marcado por el incremento sostenido de los precios de la canasta familiar, la persistencia del contrabando, el desabastecimiento de combustibles y un visible deterioro de la actividad laboral e informal.
Aunque las autoridades aseguran que “la inflación está controlada”, la realidad en los mercados tradicionales dibuja un panorama completamente distinto.
En La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y otras capitales, la población denuncia que los productos esenciales continúan encareciéndose sin señales de alivio.
En los mercados, el precio de la canasta familiar se dispararon: productos básicos como el pan ya se comercializan a 1 boliviano la unidad. Cuatro tomates alcanzan los 10 bolivianos, el locoto se mantiene en 5 unidades por 5 bolivianos, y la cebolla muestra precios similares.
La leche se vende entre 8 y 10 bolivianos el litro, y el aceite continúa en el rango de 20 a 23 bolivianos, pese a los anuncios oficiales de “estabilidad”.
Comerciantes bajo presión y contrabando incontrolable: Las comerciantes de los mercados populares sostienen que los precios responden a un fenómeno que ya se vuelve estructural: mayoristas que llevan productos a países vecinos vía contrabando, seducidos por la diferencia cambiaria y la falta de controles eficaces.
A esto se suma el encarecimiento del transporte, la escasez intermitente de combustibles y las largas filas en surtidores, factores que terminan trasladándose directamente al consumidor final.
Un mercado laboral debilitado y el auge de la informalidad: En paralelo, el desempleo y la precarización laboral se intensifican. Cada día se observa un mayor número de comerciantes informales y carretilleros, una señal de que miles de familias han quedado sin alternativas en un mercado económico que se achica.
Analistas económicos advierten que estas distorsiones se profundizan por la ausencia de políticas públicas coherentes, la falta de incentivos productivos y el debilitamiento de la producción nacional.



