Bolivia no quiere despertar del sueño. Son más de tres décadas sin llegar a la fase final de la Copa del Mundo, sin estar tan cerca como en este 2026, en el que están a 90 minutos de terminar la sequía luego de remontar 2-1 ante Surinam en la semifinal del repechaje intercontinental disputada en Monterrey la tarde del 26 de marzo.
La Verde caminó al borde del precipicio y estaban a menos de minutos de quedar fuera, pero en siete minutos que pasarán a la historia del fútbol boliviano le dieron la vuelta.
Surinam pegó primero en el Gigante de Acero, en el que pasó poco en la primera mitad entre una Bolivia que no encontraba soluciones y un equipo caribeño que proponía poco más que las contras.
Liam van Gelderen abrió el marcador al minuto 3 de la segunda parte, en una jugada con múltiples rebotes, en el que el esférico quedó en el área chica, pero nadie la despejó para el 1-0 al minuto 3 de la segunda parte.
Bolivia tiró de orgullo y deseo, no tanto de fútbol, y consiguió el empate al minuto 72. Moisés Paniagua se encontró un rechace tibio de la defensa caribeña y metió un punterazo que se metió pegado a la base del poste. No fue un tanto que pasará a la historia por la estética, pero goles bonitos y goles feos valen lo mismo.
Par de jugadas después, Bolivia lo ganaba cortesía de otro error de la defensiva de Surinam. Juan Godoy se anticipó a un despeje de Myenty Abena, le patearon la espinilla y se marcó la pena máxima. Miguelito, el del Santos de Brasil, no dudó al cobrar cruzado de zurda para el 2-1.
Quedaban 12 minutos de tiempo regular y Bolivia no quiso jugar más al fútbol. Cambios, patadas, reclamos, conatos de bronca y lesiones llevaron a jugar hasta el 112.
Denzel Jubitana casi lo empata, pero Efraín Morales se cruzó para mandar el disparo a córner; un ‘gol de defensa’. No hubo tiempo para mucho más. Bolivia está a 90 minutos de volver a la Copa del Mundo.



