Quillacollo, conocida históricamente como la Tierra de la Integración y hogar de la venerada Mamita de Urkupiña, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente.
Durante los últimos años, la ciudad fue prácticamente abandonada a su suerte, sin planificación, sin obras estructurales y sumida en un profundo deterioro urbano, afirmó el abogado y político quillacolleño Eduardo Mérida, candidato a la Alcaldía Municipal.
Según Mérida, recorrer las calles de Quillacollo es encontrarse con una ciudad “bombardeada”: vías llenas de huecos, barrios sin servicios básicos adecuados, ausencia de proyectos de desarrollo urbano y una alarmante falta de mantenimiento de la infraestructura pública. “No se sabe qué se hizo con los recursos del Tesoro Municipal. No existieron proyectos estratégicos ni una visión de desarrollo para el municipio”, sostuvo.
El candidato remarcó que la actual situación no es producto del azar, sino de una gestión municipal irresponsable y carente de transparencia.
En ese sentido, planteó la necesidad urgente de realizar una auditoría técnica, jurídica y económica integral a la Alcaldía de Quillacollo, con el objetivo de esclarecer el manejo de los recursos públicos y determinar responsabilidades.
Mérida también recordó que fue acusado injustamente en el denominado caso de la libreta militar, situación que —afirma— tuvo motivaciones políticas y buscó dañar su imagen. “No lograron callarnos. Hoy estamos más firmes que nunca para recuperar Quillacollo”, enfatizó.
De cara al futuro, el candidato aseguró que su propuesta se basa en la renovación del desarrollo regional, mediante proyectos estratégicos que apunten a mejorar la calidad de vida de la población, reactivar la economía local y devolverle dignidad a la ciudad.
“Vamos a destapar los actos de corrupción y quienes dañaron la economía de Quillacollo tendrán que responder ante la justicia. Vamos a ir a la cárcel con los corruptos”, advirtió.
Finalmente, Eduardo Mérida hizo un llamado a la población quillacolleña a no resignarse al abandono y a apostar por un cambio real. “Quillacollo no merece seguir siendo una ciudad olvidada. Merece desarrollo, transparencia y una gestión honesta al servicio de su gente”, concluyó.



