Lunes, 02 Marzo 2026
0
Compartidos

Cinco años de retroceso: Quillacollo se cae a pedazos bajo la gestión de Héctor Cartagena

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Quillacollo atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. A cinco años de gestión municipal, el balance para miles de vecinos es contundente: abandono, obras inconclusas y una ciudad que luce deteriorada.

La Terminal de Buses, que debía ser símbolo de progreso y modernidad, hoy presenta visibles señales de deterioro. Usuarios denuncian falta de mantenimiento, infraestructura dañada y ausencia de planificación para su sostenibilidad.

El matadero municipal, anunciado como proyecto estratégico para fortalecer la economía local y garantizar condiciones sanitarias adecuadas, quedó a medias. La obra inconclusa se convirtió en un recordatorio permanente de promesas incumplidas.

En distintos barrios, especialmente en zonas periurbanas, las calles parecen bombardeadas. Baches, asfalto levantado y vías intransitables forman parte del paisaje cotidiano.

A esto se suman las inundaciones recurrentes por la falta de un sistema de alcantarillado eficiente, situación que cada temporada de lluvias pone en riesgo a familias enteras.

Vecinos y dirigentes vecinales coinciden en que la planificación urbana fue insuficiente y que la respuesta municipal ante las emergencias resultó tardía o inexistente. La percepción ciudadana es clara: Quillacollo no avanzó, retrocedió.

La administración de Héctor Cartagena es cuestionada no solo por la falta de nuevas obras de impacto, sino por el deterioro de las ya existentes.

La ciudad que prometía modernización hoy enfrenta reclamos por abandono y falta de gestión efectiva.

Organizaciones sociales exigen una rendición pública de cuentas detallada sobre el uso de recursos y el estado real de los proyectos anunciados durante estos cinco años.

Mientras tanto, la población espera respuestas concretas y soluciones inmediatas, porque el tiempo perdido difícilmente podrá recuperarse, pero el futuro de Quillacollo aún puede corregirse si existe voluntad y capacidad de gestión.

0
Compartidos
Implementado por Marcelo Colpari – BOLIVIA PRENSA