La crisis que atraviesa el sector farmacéutico boliviano ya golpea directamente a miles de pacientes que dependen de medicamentos diarios para tratar enfermedades crónicas.
El incremento de precios, la escasez de algunos productos y las dificultades de abastecimiento han convertido la compra de fármacos en una preocupación constante para muchas familias.
Uno de esos casos es el de William Rivera, un jubilado de 68 años que padece hipertensión y debe tomar medicación todos los días. Según relata, el precio de sus antihipertensivos aumentó considerablemente en los últimos meses.
Aunque todavía puede costear sus tratamientos, reconoce que el aumento de precios, sumado al encarecimiento general del costo de vida, está afectando su economía. Además de los medicamentos para la hipertensión, debe adquirir productos para la tiroides y suplementos vitamínicos.
La situación también afecta a pacientes con enfermedades más complejas. Rosalín Suárez, diagnosticada con lupus hace tres años, necesita consumir varios medicamentos de manera permanente.
Sin embargo, el incremento de precios la obligó a sustituir algunos tratamientos por opciones más económicas.
Uno de los medicamentos que utiliza diariamente es la hidroxicloroquina, cuyo costo varía entre siete y diez bolivianos por tableta, dependiendo de la farmacia. Otros fármacos, como el Micoflavín, alcanzan precios de hasta 22 bolivianos por unidad.G
“Ahorita no lo he podido comprar por el precio”, afirma.
Rosalín explica que gran parte de sus gastos médicos son cubiertos por su esposo y otros familiares. Sin ese apoyo, asegura que sería imposible mantener el tratamiento.
La búsqueda de medicamentos también se ha convertido en una rutina para Guillermina Roca, quien recorre diferentes farmacias tratando de encontrar un tranquilizante para su hija, que recibe tratamiento por una enfermedad mental.
“Los medicamentos están caros, y hay farmacias en que no tienen”, resume.
Desde la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol) advierten que la situación se agravó desde finales de 2024 debido a la escasez de dólares y al incremento de los costos de importación de materias primas.
El presidente de la entidad, Javier Lupo, señaló que los medicamentos registraron incrementos de entre 50% y 70% desde el inicio de la crisis cambiaria.
A ello se suman los problemas logísticos generados por los bloqueos de caminos, que dificultan el transporte de insumos necesarios para la producción nacional.
“No están llegando las materias primas y los insumos para seguir con la producción”, advirtió.
La situación es especialmente crítica para pacientes con cáncer. Lihetzer Zenteno, representante de una organización que apoya a personas con enfermedades oncológicas, indicó que los costos de algunos insumos médicos se han disparado en los últimos meses.
Explicó que los medios de contraste utilizados para tomografías pasaron de costar entre 100 y 150 bolivianos a precios que oscilan entre 500 y 600 bolivianos. Además, existen tratamientos de quimioterapia cuyo valor supera los 33.000 bolivianos, sin contar medicamentos complementarios que pueden representar otros 2.000 bolivianos adicionales.
“El cáncer es una enfermedad larga, costosa y dolorosa. Desgarra la economía de las familias que la padecen”, sostuvo.
A la crisis de abastecimiento se suma otro problema: el crecimiento del contrabando de medicamentos. Según Cifabol, el comercio ilegal de fármacos mueve más de 100 millones de dólares al año y provocó una reducción de entre 30% y 40% en las ventas de las empresas farmacéuticas formales.
La industria también alertó que Bolivia alcanzó niveles récord de importación de medicamentos. De acuerdo con datos del sector, las compras externas llegaron a 269 millones de dólares en 2024, la cifra más alta registrada en la última década.
Mientras tanto, miles de pacientes continúan recorriendo farmacias en busca de medicamentos disponibles y a precios accesibles, enfrentando una realidad en la que mantener un tratamiento médico se vuelve cada vez más difícil.



