El Gobierno del presidente chileno José Antonio Kast, de la extrema derecha conservadora, ha informado este jueves del envío de ayuda humanitaria a Bolivia, en una muestra de respaldo a Rodrigo Paz frente a la grave crisis política y social derivada de las intensas protestas que mantienen bloqueada La Paz.
Las manifestaciones se han intensificado durante los últimos días y han provocado desabastecimiento y escasez de combustibles. Los organizadores exigen la renuncia del mandatario boliviano, al que responsabilizan por los problemas económicos que afectan al país andino.
El ministerio de Relaciones Exteriores chileno, encabezado por el canciller Francisco Pérez Mackenna, ha detallado que la ayuda humanitaria ya salió hacia Bolivia en un avión Hércules de la Fuerza Aérea de Chile y que incluye 12 palets, con 480 cajas de alimentos en kits de 4x4, es decir, para alimentar a cuatro personas por cuatro días.
Fue recibida por el cónsul chileno en La Paz, Fernando Velasco, y el viceministro de Comercio y Logística Interna de Bolivia, Gustavo Serrano.
“Chile siempre estará dispuesto a ayudar cuando algún país hermano necesite de nuestro apoyo. La cooperación fortalece nuestras relaciones y esta acción concreta es un reflejo de ello”, ha dicho el canciller Pérez Mackenna.
El Gobierno de Kast ya había manifestado su preocupación por los acontecimientos de las últimas semanas en Bolivia.
Chile es firmante de una carta en conjunto con Argentina, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú.
“Rechazamos toda acción orientada a desestabilizar el orden democrático y a alterar la institucionalidad del Gobierno constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, elegido democráticamente en las Elecciones Generales realizadas en 2025″, señalaba el texto, difundido la semana pasada, en el que se hacía un llamado a la sociedad boliviana para resolver sus conflictos de manera pacífica. “Exhortamos a todos los actores políticos y sociales a canalizar sus diferencias privilegiando el diálogo, el respeto a las instituciones y la preservación de la paz social”.
Chile y Bolivia han mantenido una compleja relación diplomática a lo largo de las últimas décadas, marcada por una demanda marítima que se ha extendido por casi 140 años.
Los bolivianos, que perdieron su litoral en manos de los chilenos tras la guerra del Pacífico (1879-1884), han exigido la devolución territorial o facilidades para poder acceder hacia el océano Pacífico.
El asunto llevó a la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países, vigente desde 1962 —salvo un paréntesis entre 1975 y 1978, cuando Santiago y La Paz eran regidas por dictaduras militares.
La llegada de Paz al Ejecutivo boliviano tras décadas de gobiernos de izquierda y la instalación de Kast en La Moneda había logrado relajar las tensiones diplomáticas.
Ambos gobiernos se acercaron para dialogar sobre seguridad y sobre la crisis migratoria que enfrenta el norte chileno y que involucra a ambos Estados. La cordialidad entre los presidentes incluso ha generado expectativas sobre un posible restablecimiento de las relaciones con embajadas en cada una de las capitales.
La entrega de ayuda a países en crisis ha sido objeto de controversia en la política chilena. En febrero de 2026, durante las últimas semanas de la Administración de izquierdas del presidente Gabriel Boric, la Cancillería de Chile anunció el envío de ayuda humanitaria a Cuba a través del Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza.
El aporte, que buscaba paliar los efectos del bloqueo petrolero aplicado a la isla por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue criticado por la entonces oposición de derechas que acusó un supuesto respaldo del Ejecutivo al régimen castrista liderado por Miguel Díaz-Canel.



