Las recientes protestas en Bolivia han detonado una grave crisis de desabastecimiento, causando pérdidas millonarias en sectores productivos y provocando largas filas y especulación por el combustible y productos básicos.
Además, se han reportado al menos cuatro muertes por falta de atención médica debido a los bloqueos. “Por culpa del bloqueo, también estamos en las calles”, claman ahora los afectados al ritmo de cacerolas.
La crisis social, política y económica de Bolivia no encuentra, hasta el momento, un cauce para resolver las demandas de las poblaciones que mantienen más de 50 bloqueos en distintos puntos del país.
La respuesta gubernamental ya se cobró la vida de, al menos, un manifestante y otras cuatro, según autoridades sanitarias, por la falta de atención médica debido a los bloqueos.
La situación crítica se focaliza entre La Paz y la aledaña ciudad de El Alto, una zona urbana habitada por cerca de 3,5 millones de personas.
El presidente Rodrigo Paz ensayó un gesto hacia quienes mantienen los bloqueos con el anuncio de la reducción de su salario y el de sus ministros, pero esto no alcanzó para bajar la tensión con los manifestantes, que protestan contra la mala calidad de la gasolina, los bajos salarios y un proyecto de ley de tierras. Mientras crece la inconformidad de los afectados por la paralización.
Mientras el país se pierde en su propio laberinto, las consecuencias de este delicado momento llegan también a los ciudadanos que no forman parte de las manifestaciones. Entre ellos, comerciantes informales y transportistas que no pueden trabajar con normalidad.
“Por culpa del bloqueo, estamos en las calles”, gritaron habitantes inconformes con las manifestaciones en una protesta en el centro histórico de La Paz, con una bandera de Bolivia en alto y haciendo sonar sus cacerolas.
En la misma concentración, este martes, se leía en una pancarta: “Necesitamos paz, trabajo y estabilidad”. "Ya estamos cansados, la gente humilde está cansada", clamó Miriam Hernández, dirigente de los comerciantes, en declaraciones a medios locales.
A pocas cuadras, se registró otra movilización, impulsada por el sindicato de transportistas ante la escasez de combustible por los cortes de vías, que impiden su traslado a las distribuidoras.
“Mientras pelean arriba, el pueblo de abajo se muere de hambre” o “Basta de gasolina basura”, decían sus pancartas.



