Domingo, 13 Junio 2021
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IGNORANCIA Vs. COVID

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Nos preguntamos dónde y cómo comenzó el coronavirus,  ¿porque se expandió por el mundo? Desde que el primer caso  reportado en el año 2019 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Wuhan, China, el virus ha cobrado la vida de más de 4 millones de personas y los casos confirmados superan los 165 millones.

India registró su mayor número diario de muertes por coronavirus desde que comenzó la pandemia, un día después de que se convirtiera en el primer país en sumar más de 400.000 fallecidos.

El coronavirus se ha extendido por: Asia, Europa, América, África, Oceanía. La agencia de la ONU para la salud, advirtió que los países e individuos no pueden quedarse de brazos cruzados ante la amenaza de un “tsunami de casos” a pesar de la fatiga que crece en las sociedades ante las medidas de distanciamiento físico.

En Estados Unidos y Europa los contagios siguen aumentando con la mayor cantidad de pacientes reportados desde el comienzo de la pandemia. Los expertos también recordaron que una prueba negativa de COVID-19 no es una licencia para ignorar las medidas de salud.

Esta pandemia que aún no nos abandona, ha dejado al descubierto diversidad de aspectos negativos.

El principal, es que en América Latina, “LA SALUD PRIORIDAD NUMERO UNO”, resultó ser un hueco discurso, porque por el aumento acelerado de casos quedó al desnudo la verdadera cara e impotencia de las autoridades al mando.

Si hablamos de nuestra Bolivia, la cosa se complica aún más porque la covid-19 tiene su principal aliada la TOSQUEDAD, la ignorancia de mucha gente que se niega a usar barbijo además vacunarse.

En la ciudad de Tarija, un grupo de activistas autodenominados humanistas protestaron en contra del uso de las vacunas y de los barbijos para prevenir la COVID-19.

Con carteles y altavoces, los activistas protestaron en la plaza Principal de Tarija Luis de Fuentes y Vargas, dicen: “No podemos ser ovejas (…) es un acto criminal”, una de las principales representantes del movimiento argumentó que al usar el barbijo todo el día estamos respirando los desechos de nuestro cuerpo. “Estamos en nuestro derecho de protesta, no queremos barbijos, no queremos vacuna, por salud”, manifestó la activista.

En lo más criollo; Cochabamba, la gente se ha dado a la tarea de negarse a usar barbijos por el solo hecho de lo molestoso que significa, quejándose de que no se puede respirar con tranquilidad, nos preguntamos que será mejor aguantar esa molestia por algunas horas, las cuales se está en contacto inevitable con la sociedad en las calles, oficinas, centros de abasto, además de otros lugares, o tener que respirar artificialmente mediante aparatos.

En estos momentos resulta difícil entrever el día en que la pandemia del coronavirus resulte solo un recuerdo del pasado. Las consecuencias de esta crisis global, que afecta a todos y no entiende de nacionalidades, etnias, convicciones o patrimonios, son difíciles de imaginar. Pero cuando llegue ese día, ¿habremos cambiado sustancialmente? ¿O la sociedad volverá a sus apatías actuales?

El negar la existencia de una pandemia que ha cobrado la vida de mucha gente, ha dejado al descubierto las falencias de un sistema de salud, hospitales desprovistos de lo más necesario, ver tanta gente alejada de sus seres queridos, otros pendiendo de un delicado y débil nexo entre la vida y la muerte, solo significa ignorancia llevada al extremo.

Esta disrupción ocasionada por la pandemia, debería motivarnos a reflexionar en todos los sucesos y consecuencias que conlleva, tanto en lo familiar, empresarial, social, no faltará quien experimente la tentación de aprovechar esta calamidad para lucrar. Ni tampoco ha dejado de pensar que deben primar los intereses del sistema financiero, bancario y económico, para que quienes logren sobrevivir a la epidemia mantengan inalterable el actual estilo de vida.

Sin embargo, la crisis del coronavirus podría generar una catarsis colectiva propiciadora de cambios muy significativos en un orden social donde resulten más complementarios el interés personal y los intereses colectivos.

No descartemos que una terrible catástrofe social de semejante calibre, como la pandemia del coronavirus declarada en el 2019, pueda propiciar a mediano plazo sorpresas agradables para nuestra futura convivencia. Siempre y cuando sus enseñanzas nos alienten a orientar con mayor tino el rumbo social de nuestras prioridades vitales.

Saquemos lecciones positivas de la pandemia. Las lecturas catastrofistas acostumbran a devenir profecías auto cumplidas y ese riesgo, sí que podemos evitarlo.

Julio Saavedra Heredia

PERIODISTA

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