Un reciente informe de la clinica señala: hay una evolución favorable, es lo que dice parte del informe médico de la diputada Diana Romero, esposa del vicepresidente Edmand Lara, que fue dado a conocer la tarde del sábado en la capital cruceña.
“La paciente ingresó, el 27 de este mes, a nuestro servicio (de la clínica) debido a una cefalea persistente e incapacitante. La evolución que ha tenido la paciente es favorable, ha disminuido de forma progresiva el dolor de cabeza, que es la cefalea, y actualmente se encuentra en piso”, informó Carlos Huanca, médico especial en medicina interna.
El galeno añadió que las condiciones de la diputada Romero “son estables” y que se encuentra lúcida y consciente, además de mover sus extremidades.
Si bien la paciente se encuentra estable, aún se desconoce la fecha en la que será dada de alta.
“Se tiene que esperar la evolución del paciente para dar el alta. El paciente tiene que estar sin la cefalea (para ser dado de alta) y actualmente aún recibe analgésicos por la vía parenteral”, manifestó el profesional médico.
Cuando la parlamentaria ingresó a este centro médico, su dolor de cabeza estaba en 10, sobre una escala de 10, pero ahora el dolor ha disminuido y se encuentra en 4.
Por otro lado, la ministra de Salud y Deportes, Marcela Flores Zambrana, que llegó a visitar a la diputada; pidió manejar la información médica con mucho tino.
“Rogaría que tengan respeto, que manejen la información con mucho tino porque lo que más le hace daño a un paciente es el estrés. Entonces, se les pediría encarecidamente que la dejemos tranquila para que evolucione favorablemente”, indicó la autoridad a los medios de prensa que asistieron a la conferencia.
La ministra añadió que la diputada se encuentra recibiendo tres analgésicos y un corticoide que le está ayudando a disminuir la sintomatología, que viene a ser el dolor de cabeza.
“Ella está todavía con analgésicos parenterales. Entonces, ella tiene que salir de acá sin los analgésicos, caminando y sin dolor”.
El presidente Rodrigo Paz reveló este sábado que hace unas tres semanas hizo gestiones para que Diana Romero, diputada y esposa del vicepresidente Edmand Lara, reciba atención médica en Estados Unidos.
“Hicimos gestiones para llevar a su esposa a Estados Unidos y hacerle un plan de análisis, de chequeo médico, para darle respuestas, (pero) ellos optaron por ir a Brasil, (que tiene) una medicina extraordinaria”, dijo.
Durante las últimas horas, se hizo pública la información de que la esposa de Lara habría sufrido una “descompensación severa” debido a un presunto tumor, lo que habría motivado su ingreso inmediato a terapia intensiva. Sin embargo, fuentes cercanas al caso y registros visuales difundidos en redes sociales contradicen esa versión.
Una fotografía de la paciente —que circuló ampliamente— muestra la ausencia de equipos esenciales de emergencia, como monitores, respiradores, canalizaciones o cualquier dispositivo indispensable para un paciente crítico.
Este detalle ha despertado una ola de cuestionamientos sobre la autenticidad del reporte médico y sobre el manejo comunicacional.
Además, se conoció que la paciente nunca habría ingresado oficialmente a una UTI, lo que refuerza las sospechas de que el episodio fue exagerado o mal informado, abriendo paso a un posible caso de uso político o manipulación mediática.
Ante este escenario, distintos sectores de la opinión pública demandan transparencia. La clínica donde la esposa del vicepresidente fue atendida deberá brindar un informe oficial y verificable que esclarezca lo ocurrido, determine si hubo irregularidades y explique por qué se generó una confusión de tal magnitud.
El hecho ha escalado rápidamente de un caso médico a un escándalo político, alimentando críticas sobre la falta de claridad en la información oficial y sobre la creciente desconfianza de la población hacia las autoridades. En un país marcado por tensiones políticas, esta controversia se convierte en un nuevo capítulo que exige rigor, responsabilidad y respuestas oportunas.



