Domingo, 30 Noviembre 2025
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Bolivia enfrenta un abandono rural que desnuda la profundidad de la crisis económica

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El área rural de Bolivia atraviesa una de las crisis más graves de las últimas décadas. Lo que antes eran comunidades vivas, productivas y autosostenibles hoy se están convirtiendo en pueblos fantasmas, donde solo quedan ancianos abandonados, casas vacías, tierras sin producir y un futuro que parece haberse marchado junto con los jóvenes.

La Bolivia profunda —el campo, la agricultura, las comunidades indígenas y campesinas— está pagando el precio más duro del colapso económico que vive el país.

La falta de agua, la ausencia de empleo, la migración masiva y el deterioro total de los caminos han dejado a los productores sin herramientas para sobrevivir.

Producción paralizada: tierra fértil, país estancado: En zonas rurales de todos los departamentos, los pobladores coinciden en la misma frase: “Ya no vale la pena sembrar. No hay apoyo, no hay agua, no hay compradores.”

La producción agrícola se reduce cada año por múltiples factores: Sequías prolongadas. Falta de sistemas de riego.  Caminos intransitables que impiden sacar productos. Encarecimiento de los insumos. Ausencia total de inversión estatal en el agro.

El resultado es devastador: la pobreza crece, el hambre se hace más visible y la migración se vuelve la única salida.

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