La población boliviana expresa una creciente frustración ante un Gobierno que, según el sentir ciudadano, no está cumpliendo las promesas hechas en campaña.
Durante el periodo electoral, Paz y Lara aseguraron que el primer día de gestión firmarían un “perdonazo tributario”, una medida que —según afirmaron— aliviaría la presión fiscal sobre miles de familias, pequeños comerciantes y profesionales independientes.
Sin embargo, las recientes medidas anunciadas por el Ejecutivo no solo se alejan de esas promesas, sino que han sido interpretadas por amplios sectores como decisiones orientadas a favorecer principalmente a grupos empresariales, dejando de lado a la ciudadanía que afronta una crisis económica cada vez más profunda.
Un país sin movimiento económico: Los mercados, industrias, comercios y servicios muestran una preocupante desaceleración. Empresarios pequeños, gremiales, emprendedores y trabajadores coinciden en el diagnóstico:
“No hay movimiento económico. Todo está paralizado. ”La falta de liquidez, el encarecimiento de productos básicos, la escasez de oportunidades laborales y la caída de la inversión están derrumbando la economía interna. Las familias bolivianas sienten que cada día alcanza para menos, mientras los ingresos se reducen y los precios suben.
Desempleo en alza y pobreza creciente: En este contexto, el desempleo se amplía silenciosa pero drásticamente. Miles de jóvenes no encuentran trabajo, miles de adultos pierden el suyo y otras miles de familias sobreviven con empleos informales que no garantizan estabilidad.
LA POBLACIÓN PREGUNTA: “¿Qué pasó con las promesas de reactivación? ¿Dónde está el plan para sacar al país adelante?” (FAUSTO COLPARI - PERIODISTA)



