Cochabamba, 18 de abril de 2026 – la ciudad de Cochabamba, conocida por su dinamismo y potencial de desarrollo, enfrenta un desafío creciente: la proliferación de comerciantes ambulantes.
Este fenómeno, que ha transformado a la urbe en un vasto mercado a cielo abierto, genera no solo caos y congestionamiento vehicular, sino que también es un síntoma de una realidad económica más profunda que atraviesa Bolivia.
Estimaciones recientes sugieren que Cochabamba alberga a más de 100 mil comerciantes ambulantes, muchos de ellos operando en la informalidad. Este significativo incremento en el sector terciario, particularmente en el comercio callejero, es una respuesta directa a la crisis económica que vive el país y a la persistente carencia de medios productivos formales.
Ante la falta de oportunidades de empleo estables y bien remunerados en otros sectores, una porción creciente de la población boliviana encuentra en el comercio minorista una vía, a menudo la única, para generar ingresos y sostener a sus familias.
El crecimiento desmedido de esta economía terciaria informal, si bien proporciona un sustento a miles de familias, también distorsiona el proceso de desarrollo urbano y económico.
Las calles se ven invadidas, el tránsito se vuelve caótico y la planificación urbana se complica. Además, el sector informal carece de las garantías laborales, la seguridad social y las contribuciones fiscales que caracterizan a la economía formal, lo que genera un impacto negativo en las finanzas públicas y en la sostenibilidad del modelo económico.
Analistas económicos señalan que esta situación es un llamado de atención urgente para las autoridades a nivel nacional y local. Es imperativo desarrollar estrategias integrales que aborden las causas subyacentes de la informalidad, incluyendo:
- Generación de empleo productivo: Promover inversiones en sectores con alto potencial de empleo formal y digno.
- Fortalecimiento de la pequeña y mediana empresa (PyME): Facilitar el acceso a financiamiento, capacitación y mercados para que las PyMEs puedan crecer y absorber mano de obra.
- Políticas de formalización: Implementar programas que incentiven la transición del comercio informal a la formalidad, ofreciendo beneficios y simplificando trámites.
- Educación y capacitación: Brindar herramientas y habilidades a la población para que puedan acceder a mejores oportunidades laborales.
La situación en Cochabamba es un claro ejemplo de cómo la presión económica empuja a una parte considerable de la población hacia la informalidad. Abordar este desafío requiere de un esfuerzo conjunto entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil para construir un futuro económico más equitativo, sostenible y con oportunidades para todos los bolivianos. (FAUSTO COLPARI -EXPERTO EN COMUNICACION POLITICA)



